viernes, 22 de febrero de 2008

Guaymas y Empalme: Con magia, historia y béisbol

Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx

Guaymas y Empalme representan en la historia del béisbol de México dos distinguidos escenarios productoras de grandes peloteros y, testigos fieles de este acontecer, sus estadios Abelardo L. Rodríguez y el Estrellas Empalmenses.

Usted también debe recordar a aquellos famosos “Ostioneritos” que incluso realizaban giras por todo el Noroeste de México y el vecino país. De ahí también salieron grandes jugadores a la pelota de paga.

Sin duda, dos ciudades graneras de beisbolistas unidas en fraternal identidad y lazos humanos y un riquísimo anecdotario popular alrededor del pasatiempo rey desde antes de que iniciara formalmente la Liga de Sonora en 1944.

Al paso del tiempo todavía resultan inolvidables aquellos enfrentamientos verbales con aquellas famosas y frases históricas “¡Chivos”! e “Hijos de Billy Pérez” hacia los empalmenses y la de “Negreros” en referencia a los guaymenses.

O todo el alboroto que armaba Miguel “Miguelón” León con su clásico megáfono portátil y ubicado en la grada central desde donde cómodamente sentado molestaba a peloteros con aquellos gritos de “Villarreal… Villarreal”, que en verdad desesperaba al Juan de Dios, receptor de los Naranjeros.

Y así también era lo mismo con Espino, Ronnie y el “Zurdo” Alcaraz, por citar unas cuantos. A Ronaldo, le gritaba: “¡No te apures.......Ronnie!”;… así era aquel Miguel León, un hombre todo béisbol y apasionado como él solo.

De aquella mi hermosa infancia bien recuerdo los camiones llenos de aficionados que iban y venían para llenar al “Abelardo” y el “Estrellas”, ambos de gratísima memoria.

Viajaban eufóricos, animados, la distancia de 15 kilómetros entre ambas poblaciones por el famoso Puente “Douglas”, ahora ya modernizado en estructura de concreto pero que durante muchos años estuvo sostenido por fuertes travesaños de madera, que eran también el soporte como “durmientes” de la vía del ferrocarril.

A Guaymas le tocó gozar en su historial a partir de a Invernal de Sonora cinco títulos y, curiosamente, Empalme, con todo y contar siempre con grandes jugadores, nunca logró un campeonato en su estadía en el circuito.

Pero la presencia y legado de grandes y notables jugadores de ambas franquicias hoy fuera de la Mexicana del Pacífico, ahí están presentes como orgullo de esta región sonorense:

Y nombres, a granel: Alfredo "Yaqui" Ríos, Jesús Sommers, Raúl Cano, Francisco Campos y su sobrino Pancho “Ponches” Campos, Miguel Ojeda, Obed Plascencia, Rodolfo “Rudy” Hernández y los hermanos Arredondo, Francisco “Japonés” Higuera…

Incluso, como dice el colega Asención “Tibo” Sánchez, el recordado lanzador Miguel del Toro, quien nació en San Ignacio Río Muerto cuando esa comisaría pertenecía al municipio de Guaymas, “por lo que prácticamente se convirtió en el primer guaymenses en llegar a la Gran Carpa… y no Miguel Ojeda”.

Bueno, también ahí estan grandes ampayers porteños como Rodolfo “Chile” López, Antonio “Chapito” Flores, entre otros… o historiadores de béisbol como Francisco “El Gallo” Rodríguez.

Ciudad Jardín…

De Empalme, La Ciudad Jardín, olvídese; también, qué magia e historia.

Los registros históricos nos dicen que entre l938 y el 42 llegaban a Empalme equipos que pertenecían a la Liga Veracruzana, en especial los Cafeteros de Córdoba que traían grandes pelotero como René González, Armando “Indian” Torres, Ramón Bragaña, Agustín Bejerano, por mencionarte algunos.

Ahí también en aquellos años idos se vio jugar a un equipo conformado por sólo hermosas representantes del bello sexo…que es mucho decir.

En esa década del 30 el equipo de Empalme se componía con puros nativos o avecindados desde niños en la ciudad rielera y entre quienes figuraban Laureano “Kiriki” Camacho, Angel Castro, los hermanos de Fundición, los Lupe, Coty y “La Comadre” Leal; el gran Jesús “Cochihuila” Valenzuela y su hermano Demetrio (“Deme”) pitcher también; Manuel “El Chueco” Lugo…bueno, tan sólo por recordar unos cuantos.

Peloteros nativos

El ex receptor empalmense Ernesto Jaramillo dice que en ese tiempo había muy buenos peloteros porque la Compañía de Ferrocarriles les daba muchas facilidades y pagaba muy buenos salarios; además de que se dedicaban sólo a jugar béisbol.

Incluso, recuerda cuando Empalme tuvo sólo peloteros nativos:

Laureano “Kiriki” Camacho de mánager; Ronnie Camacho, David García, Alonso “Lonchera” Ruiz, el mismo Jaramillo; “Pitito” Olea, Arnulfo “Negro” Manzo, “Pisi” Martínez, “Cala” Ibarra, Gustavo Mercado y Saúl “Silencioso” Villegas.

Los entronizados

Después del puerto de Veracruz, debe usted saber que Empalme es la ciudad que más miembros tiene entronizados en el Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México: Angel Castro, Ronaldo “Ronnie” Camacho, Miguel "Pilo" Gaspar y Francisco “El Zurdo” Alcaraz. (A “Cochihuila” lo ubicaron en Sinaloa).

Bueno, los inmortales con nichos de oro en Monterrey para que el puerto jarocho sea el No. 1 con más miembros entronizados, son Roberto “Beto” Avila, Vinicio García, Apolinar Pulido "Polín", Guillermo "Memo" López, Luis “Molinero” Montes de Oca y Pedro "Charrascas" Ramírez.

Primer empalmense en Grandes Ligas

Pero, volviendo a la gloriosa Empalme:

Rodolfo "Rudy" Hernández, es hasta el momento es el único empalmense que ha llegado a jugar en Ligas Mayores, precisamente con los Medias Blancas de Chicago.

Qué decir de Angel Castro, quien representó en su época al máximo toletero jonroneril del beisbol mexicano, al igual que Claudio Solano, Ronaldo “Ronnie” Camacho, Héctor Espino, Andrés Mora y Nelson Barrera.

Ronaldo Camacho, recuerde, implantó el récord de 27 jonrones en la campaña de 1963-64 en la Invernal Sonora Sinaloa, luego de establecer también ese mismo año marca de cuadrangulares con 39 en la Mexicana de Verano, la que cayó a la siguiente campaña cuando Espino conectó 46.

Años después, Bob Darwin, exactamente en la temporada 71-72, empataría el récord de 27 del gran Ronnie Camacho, quien actualmente trabaja como promotor deportivo en la Compañía Minera de Cananea.

Pancho Alcaraz, “Pilo” Gaspar.....

Y sigue la lista con Francisco "El Zurdo" Alcaraz, notable lanzador y luego ampayer con experiencia en México, Cuba y Venezuela... y obviamente en Series del Caribe.

Y cuánto podemos decir de Miguel "Pilo" Gaspar, uno de los mejores receptores de todos los tiempos del beisbol mexicano y quien siempre le hizo la broma a Héctor Espino diciéndole "tu pegaste más de 400 jonrones en México, pero nunca diste cuatro en un juego... y yo sí lo hice" (¡gulp!).

Fue en Laredo, en la Liga Río Grande Valley en 1950, cuando "Pilo" Gaspar conectó cuatro jonrones en un juego. En esa temporada dio 29 para la calle, produjo 114 carreras, un promedio de .335 y solo lo poncharon en 35 ocasiones en 498 turnos.

También ahí en la ciudad rielera nació Saúl “El Silencioso” Villegas, de enorme poder al bat; César "El Oloroso" Gutiérrez, un pitcher con una perfección en su control que ni mandado pintar; o qué puedo decir de Jaime López, un “hombre hit” que terminó su carrera con arriba de .300 de porcentaje y que busca un nicho de oro en el Salón de la Fama del Beisbol Profesional de México, aunque sea ya en el renglón de Veteranos.

“Cochihuila” Valenzuela....

Hay otro detalle: Fíjese que se considera hijo adoptivo de esa ciudad a Jesús "Cochihuila" Valenzuela, también en el Salón de la Fama, ya que con todo y que nació en Culiacán, Sinaloa, desde su infancia comenzó a jugar beisbol en la ciudad rielera.

Firmado por “Yamo” Ornelas en 1938 para los Alijadores de Tampico, le dio fama y prestigio al equipo jaibo en los 11 años que lanzó en la Liga Mexicana en su presentación en el circuito, derrotó al Aguila 2-1, en Veracruz, en cerrado juego contra Silvio García.

Dominador profundo de la curva, Valenzuela pronto se hizo popular entre los aficionados, y más tarde se convirtió en uno de los pitchers derechos estrellas de la liga.

En el parque de Tampico, en donde era muy difícil de vencer, tuvo sus actuaciones sobresalientes: En 1945, superó en histórico duelo por 1-0, en 10 entradas, a Tomás “Planchardón” Quiñones, del Puebla, con un jonrón de Angel Castro.

En 1946, sostuvo dos tremendas batallas contra Max Lanier, de los Azules del Veracruz, en un lapso de tres días. El primer juego terminó 0-0 en 11 innings; el segundo lo ganó Valenzuela 1-0.

En su mejor temporada, conquistó 25 victorias en 1942, récord para lanzador mexicano que comparte con Antonio Pollorena y Miguel Solís.

Un año antes se coronó en carreras limpias, con 3.12 de porcentaje. En su carrera, tuvo cifras de 141-119 en triunfos y derrotas, para .542 de promedio global. Y claro, hay que decirlo de nuevo: Contra la creencia generalizada, es oriundo de Sinaloa, y no de Sonora, pero se crió y se hizo pelotero en la sonorense ciudad de Empalme.

Y hay más...

Por supuesto que debo citar al gran receptor Laureano Camacho, tío de Ronnie; los hermanos Domingo y Eduardo “Walo” Rivera y Germán y Guillermo Raygoza; el magnate Abundio Vargas; Ricardo Carrillo, Neftalí García: el jugador y luego umpire Encarnación Ibarra; Manuel Durán, Nicolás Genestas, amateur inmortal; Ramón Martínez, David García hijo, Federico Bojórquez, Rodrigo Sandoval, Romualdo "Changarro" Urías, el pítcher Alonso Ruíz; el famoso “Correbolas” y luego ampayer, José Luis "Chino" Valenzuela.... ¿y cuántos más?

Y no olvidemos al aquel gran batboy, Tomás "Tommy" Espinoza, de fama mundial por la forma en que entretenía al aficionado haciendo mil y una diabluras sobre el terreno de juego al grado tal de que acostumbraba bañarse ¡con tierra del campo de juego!

Gran anécdota

Me dice Porfirio Magaña Carrillo, también empalmense de nacimiento y corazón, además de gran pelotero y promotor de béisbol hoy exitoso empresario en Guadalajara, que en la lista también debe esta el bat boy con gran trayectoria con los Tigres y Tomateros, el “Pajaro” Ibarra.

Así mismo, cita a Beny Escalante, quien también jugó con Tigres y Aguascalientes; a Jaime “El Pato” Rodríguez, de los Tigres del México y Martín Raygoza, gran pitcher de la dinastía.

Por cierto, Porfirio cuenta una interesante anécdota que vale la pena compartir:

“Anda circulando aquella cuando le preguntaron al flaco Corella que si como le había ido al enfrentarse a Germán Raygoza y que contestó con su característico sarcasmo: “Nunca le pude batear”, teniendo de respuesta “Ah, ¿era un “caballón” el Germán?”, a lo que dijo: “No, siempre fui octavo bat y cuando me tocaba batearle ya lo habían sacado a palos!”. (Hay otra idéntica del Pilo, también cuando era el octavo bat en el line up).

En fin, en fin… lo que ha usted leído y espero disfrutado, por supuesto que no es todo porque Guaymas y Empalme en béisbol dan y ¡han dado esto y más!

¡Bienvenidos congresistas al IX Congreso Estatal de la ASOCRODE!